Perú: ‘las decisiones que tomo sobre mi cuerpo son mi derecho’

Angela Villón Bustamante es presidenta del Movimiento de Trabajadoras Sexuales del Perú, organización fundada en el 2009 que agrupa a organizaciones de trabajadoras sexuales de distintas regiones del país y que forma a su vez parte de la Plataforma Latinoamericana de Personas que Ejercen el Trabajo Sexual (PLAPERTS), constituida en el 2010 e integrada por organizaciones de Brasil, Colombia, Ecuador, México y Perú.

En la siguiente entrevista concedida a Nieves Vargas Coloma, colaboradora de Noticias Aliadas, Villón se reivindica como trabajadora sexual autónoma y exige el respeto sobre las decisiones que toma sobre su cuerpo porque, afirma, es su derecho.

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Ángela Villón Bustamante, líder del Movimiento de Trabajadoras Sexuales de Perú.
¿Qué plantean el movimiento y la plataforma que diriges e integras, respectivamente?

Nosotros hacemos incidencia política con las autoridades por el reconocimiento del trabajo sexual, la descriminalización del trabajo sexual, el ejercicio de la ciudadanía plena y el respeto a los derechos de las personas que ejercemos el trabajo sexual, el derecho a vivir una vida sin violencia, a no estar expuestas ni que nuestros derechos sean vulnerados. Sobre todo, para poder analizar nuestro mayor problema que es la violencia policial. Nosotros vivimos a diario las extorciones, las violaciones, las vejaciones de la policía. Además el contexto no nos ayuda, el moralismo es un obstáculo, el judeo cristianismo, el conservadorismo, el machismo, todas estas cuestiones de contexto social nos invisibilizan cuando nosotras reclamamos derechos y es algo por lo que a diario tenemos que estar lidiando.

En ese contexto, hay quienes sostienen que el trabajo sexual vulnera los derechos humanos de la mujer, que es una actividad de alto riesgo y no debe ser considerada una actividad laboral ya que facilita la explotación sexual y la trata de mujeres. ¿Qué opinas al respecto?

Yo me considero feminista y mi postura como mujer, indistintamente de ser trabajadora sexual, es que yo tengo derechos sobre mi cuerpo y tengo el libre derecho de relacionarme con quien yo quiera, cuando yo quiera, a la hora que yo quiera porque esa es mi decisión, nadie me obliga. Que cobre o no cobre eso es irrelevante, el tema acá es que estoy rompiendo el molde de cómo debemos comportarnos las mujeres.

Nosotras lo que pedimos es el reconocimiento; mientras no estemos reconocidas tenemos el grave problema de la violencia institucional porque lamentablemente la policía se comporta de una forma que piensa que nosotras somos delincuentes y lo que ganamos es un botín que tenemos que compartir con ellos. Si no estamos reconocidas se crea esta cuestión de clandestinidad, que favorece la formación de las mafias para la explotación.

El trabajo sexual no está reconocido. ¿Es considerado un delito en el Perú?

No está reconocido pero no es un delito ni siquiera es una falta. El Perú es uno de los países reglamentaristas, inclusive el Ministerio de Salud lo reconoce en sus normativas y nos trata como trabajadoras sexuales; el Estado lo reconoce pero no hay ninguna ley que expresamente lo reconozca. Estamos como en el limbo.

El problema de la falta de reconocimiento es la criminalización, las mafias para explotación, todas estas cuestiones también de inseguridad, porque si estamos hablando de inseguridad ciudadana súmale a esa el que aquellos que tendrían que darnos la seguridad ciudadana son nuestros mayores represores.

No podemos tener acceso a nada, a programas de vivienda, a programas de acceso a crédito, ni siquiera al programa de salud porque si nosotras queremos, por ejemplo, tener el seguro integral de salud que cualquiera lo puede sacar, yo no puedo poner que soy trabajadora sexual, lo tengo que sacar como cualquier otra cosa menos como trabajadora sexual.

¿Qué propuestas de salida se podría dar?

Una de las mayores propuestas que tenemos es el reconocimiento al trabajo sexual. Hemos presentado una propuesta de ley al Congreso de la República que hasta ahora no hemos tenido respuesta, donde lo único que se pide es el reconocimiento del trabajo sexual. Sabemos que las mafias no van a desaparecer pero por lo menos se reducirán.

Otra de las propuestas que hemos hecho a nivel local son las zonas de trabajo sexual seguro, no queremos zonas rosas no queremos zonas de alternet, lo que queremos primero es el reconocimiento para poder empezar el ordenamiento y que no nos pongan en una sola zona.

Que en los distritos donde haya trabajo sexual se pueda determinar zonas de trabajo sexual seguro que son zonas donde se tendrían ciertas condiciones como que estén a 200 metros lejos de las iglesias o de las viviendas o de los colegios, puede ser una zona industrial, que puede ser también con horarios y donde la figura de la policía o del sereno no sea la represora sino aquella que nos da la seguridad.

¿Cuáles son los avances que se tiene en cuento al respeto de sus derechos?

Ha habido varios avances importantes desde que la organización se inició. Uno de los grandes avances ha sido que por lo menos ahora tenemos voz, antes quienes hablaban por nosotras eran las instituciones feministas. Lamentablemente en aquellas épocas cuando se empezaron a hacer las leyes en el Código Penal respecto al tema de prostitución ellas nos han visto todo el tiempo como víctimas, entonces todas las leyes que están en relación a nosotras son victimizantes.

Por ejemplo, el código penal dice que todo aquel que se favorezca del trabajo sexual es proxeneta; el problema es que las chicas se agrupan, entre dos a cuatro chicas alquilan un departamento para poder ofrecer el servicio sexual, llega la policía y quien hace el contrato es acusada de proxeneta y el dueño de la vivienda también. Eso nos pone en un estado de clandestinidad porque nos impide poder alquilar un departamento.

También tenemos el problema de que la ley dice “aquella persona que viva de la trabajadora sexual es un rufián”. Si tú lo ves así entonces mis hijos son rufianes, y por ejemplo si yo le digo a mi marido que no me conviene que trabaje porque gana mucho menos que yo y prefiero que se quede cuidando a los hijos, entonces el se convertiría en rufián. No sucedería esto, si yo fuera doctora, contadora o abogada.

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¿Cómo se vinculan el trabajo sexual y la trata de personas?

La trata de personas existe, lo que pasa es que no se toma como un problema real. La policía sabe quiénes son las mafias, quienes son los tratantes, aquellos que lucran con nosotras, lo saben pero cobran. Hemos desactivado muchas mafias de malos elementos policiales, porque se organizan, trabajan en banda.

En la experiencia que tengo de todos los años que llevo trabajando y desactivando estas mafias de malos policías, se hace la denuncia y las desactivan. ¿Sabes cómo las desactivan? Los mandan a diversas comisarías, pero se vuelven a activar y los nuevos que vinieron se vuelven a organizar.

Porque denunciamos nos mandan matones, a mí ya me han dicho que tenga cuidado porque me van a meter una punta, que ya han contratado la persona que me va a hincar para que me quede tranquila que no esté denunciando las mafias.

Tú me preguntas sí estamos avanzando. Es nadar contra la corriente y sí hemos avanzado porque ahora hablamos, señalamos, hemos perdido el miedo y eso también tiene un costo y bueno nos hemos metido a la cabeza que si tenemos que morir moriremos de pie pero ya no arrodilladas, por lo menos estamos evidenciando todos estos problemas que pasan, de los que antes no se hablaba.

¿Cuántas trabajadoras sexuales son las que se agrupan en relación a las que no?

En el 2002 que se hizo la Vigilancia Centinela [de enfermedades transmisibles], pasaron 250,000 trabajadoras sexuales a nivel nacional, 60,000 se atendieron en Lima. No digo que todas están en la organización.

Estamos en el 2015, cuantas trabajadoras sexuales más podemos ser. Nosotras siempre decimos que somos un gran grupo social y necesitamos respuestas sociales.

¿Cómo avanza el movimiento en Latinoamérica?

Estamos haciendo incidencia política a nivel latinoamericano, como por ejemplo hemos participado en los congresos nacionales de cada uno de los países, exponiendo el tema del trabajo sexual, nuestras vulnerabilidades, nuestra problemática, nuestras propuestas de solución a Amnistía Internacional por ejemplo. Queríamos que Amnistía siendo una institución mundialmente reconocida pudiera hacer recomendaciones sobre nosotras y eso ha sucedido el 11 de agosto, que han tenido su congreso internacional y han decidido otorgarnos el respaldo, para sugerir que este tema sea tratado como se debe, con el reconocimiento de nuestro trabajo y de todos nuestros derechos.

¿Cómo conclusión que te gustaría agregar?

Nosotras estamos apostando para que se cambien políticas y que sea incluido el trabajo sexual en un marco de respeto. Una cosa es explotación sexual que es delito, trata de personas que es delito y otra cosa es trabajo sexual autónomo y respeto sobre las decisiones que tomo sobre mi cuerpo porque es mi derecho.

Defendemos el trabajo sexual autónomo, libre de explotación, con derechos, con seguridad y libre de toda toma de decision

Fuente: http://site.adital.com.br/site/noticia.php?lang=ES&cod=86376

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