Mujeres migrantes son víctimas de diversas formas de violencia

SemMexico.org.mx

Cada año, alrededor de 3.8 millones de mujeres provenientes de Centroamérica que entran a México para llegar a Estados Unidos lo hacen en situaciones de alto riesgo poniendo en peligro su integridad personal y son frecuentemente agredidas sexualmente. Se calcula que el total de personas migrantes que atraviesan el México cada año asciende a 19 millones, las mujeres representan el 20% según datos del Instituto Nacional de Migración (INM).

Según las fuentes entrevistadas por SemMéxico [Servicio Especial de la Mujer México por la Equidade Informativa] y un estudio realizado por el Instituto para las Mujeres en la Migración A.C. (INMUMI) y la LXIII Legislatura de la Cámara de Diputados, aunque no existen datos precisos, se pone en evidencia que hay un aumento de esta migración por razones económicas y sociales.

Gretchen Kuhner, directora del Instituto para las Mujeres en la Migración A.C. (INMUMI) señala que las migrantes, provenientes en su mayoría de Guatemala, Honduras y El Salvador, entran a territorio mexicano principalmente por Soconusco, Chiapas y en su trayecto son víctimas de diversas formas de violencia como discriminación, extorsiones, secuestro, explotación sexual y desapariciones forzadas.

En entrevista, Kuhner explica que la política de contención de la migración en tránsito, impulsada por el Gobierno de México desde 2015 ha contribuido a la crisis humanitaria que atraviesan las personas migrantes en el país, específicamente las mujeres.

Señala que entre algunos de los factores que generan la violencia contra las mujeres migrantes en tránsito por México se encuentran: la falta de reconocimiento del papel de las mujeres migrantes como trabajadoras que contribuyen al desarrollo económico y social de sus familias, comunidades de origen y de destino; la militarización de la seguridad pública y el combate al narcotráfico con un estado de derecho débil; y la política migratoria, que descuida los derechos humanos de las personas migrantes y carece de perspectiva de género.

¿Quiénes son las mujeres migrantes?

La mayoría de las migrantes provenientes de Centroamérica son mujeres jóvenes, madres de niñas y niños, que viven sin pareja y trabajan en su lugar de origen antes de migrar, explica Kuhner.

Señala que las mujeres que deciden migrar asumen una deuda importante para costear el viaje a pesar de que cuentan con redes y apoyos en su país de origen y en el de destino.

“En la mayoría de los casos, las mujeres migran con el objetivo de aumentar sus ingresos, a fin de poder brindar a sus hijas e hijos una mejor educación, salud y condiciones materiales de vida. A su vez, con la migración, muchas mujeres buscan la oportunidad de una vida libre de violencia” dice la titular del INMUMI.

También explica que no existen estadísticas ni datos exactos respecto del número de mujeres que atraviesan por México, pero dice, es posible hacer un cálculo estimado tomando en cuenta el número de migrantes que son detenidas en el trayecto.

Aumentan las detenciones

Las detenciones de mujeres migrantes en México han aumentado en los últimos años. Según datos del Instituto Nacional de Migración, de 2007 a 2014 aumentó en 43% la presencia de las mujeres.

En 2007 fueron detenidas 17,933 mujeres mayores de 18 años, 1,775 niñas y adolescentes de 12 a 17 años, 360 niñas de 0 a 11 años acompañadas y 53 niñas de 0 a 11 años no acompañadas.

En el 2014 el registro de detenciones muestra un aumento en el número de mujeres, especialmente en el caso de niñas acompañadas. En ese año el INM detuvo a 20,465 mujeres mayores de 18 años; a 4,115 niñas y adolescentes de 12 a 17 años; a 3,279 niñas de 0 a 11 años acompañadas y 834 niñas de 0 a 12 años no acompañadas.

El aumento más significativo del número de mujeres y niñas detenidas se dio de 2013 a 2014. Las cifras del INM muestran que tan sólo en este periodo aumentó en 105%.

¿Cómo viajan las mujeres migrantes y qué riesgos corren?

Gretchen Kuhner explica que las mujeres migran de forma más clandestina que los hombres, con el objetivo de tener mayor “protección”.

En una investigación realizada por el INMUMI y la LXIII Legislatura de la Cámara de Diputados en 2014 denominada “Un viaje sin rastros – mujeres migrantes que transitan por México en situación irregular”, con la finalidad de demostrar la necesidad de incorporar la movilidad humana en las estrategias de integración económica y social de la región y dejar de lado políticas discriminatorias, se explica que las mujeres migrantes viajan principalmente por carretera con la finalidad de evadir controles migratorios y se trasladan en autobús y automóviles (privados o taxis), aunque también es usual que viajen solas acompañando a un transportista o en grupo dentro del vagón de carga de un tráiler.

Extorsión

La investigación señala que en el viaje por carretera las mujeres se enfrentan a la extorsión sobre todo por parte de las autoridades durante los operativos de control y verificación migratoria móviles establecidos en puntos carreteros.

Violencia Sexual

Las mujeres en el trayecto son víctimas de violencia sexual que va desde tocamientos, relaciones sexuales forzadas o el intercambio de favores sexuales a cambio de transporte, protección y alimentos explica Gretchen Kuhner.

El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) señala que 31.7 por ciento de los hombres y 39.9 por ciento de las mujeres han sufrido algún tipo de violencia durante su viaje, aunque de distinto tipo. Mientras que los hombres son más amenazados con armas, las mujeres enfrentan mayor violencia sexual.

Al respecto, René Estrada del Grupo Beta de Protección a Migrantes del Instituto Nacional de Migración que ha trabajado en la frontera sur explica que ha sido testigo de cómo las mujeres migrantes provenientes de Centroamérica están al tanto de la violencia sexual que pueden sufrir en el camino.

“Ellas lo saben, yo creo que de todas las que atendemos en el camino en el cruce de la frontera sur, siete de cada diez señalan que han invertido parte de sus recursos en algún método anticonceptivo porque saben que las pueden violar y dicen que si eso es terrible, sería aun más quedar embarazadas” explica René Estrada.

Gretchen Kuhen argumenta que la “seguridad” puede comprarse con relaciones sexuales o bien se ven en la necesidad de pagar con sexo al transportista que las lleva hacia la frontera o realizan transacciones con autoridades.

Secuestro y tráfico de personas

El INMUMI señala que muchas veces las mujeres contratan los servicios de un traficante que pueda brindarles más garantías de llegar al destino, pero que al mismo tiempo les implica riesgos importantes.

En muchas ocasiones, explica Gretchen Kuhen las mujeres que contratan a este tipo de personas desconocen los costos del servicio y en consecuencia el monto de su deuda. Por ello se ven obligadas a pagar con trabajos considerados femeninos, como la preparación de alimentos, el lavado de ropa del traficante y transacciones sexuales y se colocan en una situación de vulnerabilidad para ser explotadas.

Respecto al tráfico de personas, el libro “Un viaje sin rastros – mujeres migrantes que transitan por México en situación irregular” señala que ha resultado una actividad atractiva para bandas del crimen organizado. Narcotraficantes comenzaron a sustituir o a cooptar a los traficantes tradicionales (coyotes y polleros) y aumentaron los precios del servicio. Un viaje Guatemala-EUA que costaba entre 3 y 4 mil dólares en 2005, para 2013 costaba, en promedio, 10 mil dólares.

Además la investigación señala que esto incrementó la vulnerabilidad de las mujeres a ser víctimas de trata de personas y de secuestro, porque los traficantes venden a las migrantes para realizar trabajo forzado y/o prostitución a fin de cubrir los costos que ahora implica el viaje.

En 2011, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en el Informe especial sobre secuestro de migrantes en México, señaló que los estados en los que se presentó el mayor número de secuestros fueron Veracruz, Tabasco, Tamaulipas, San Luis Potosí y Chiapas.

Presencia femenina en albergues

Los albergues de ayuda a migrantes se encuentran casi siempre cerca de las vías del tren, sin embargo como las mujeres en su mayoría no lo utilizan como medio de transporte, su presencia en estos centros de ayuda es menor que la de los hombres.

La investigación del INMUMI y la Cámara de Diputados señala que en 2011, las mujeres constituyeron entre 10 y 15 por ciento de la población en los refugios ubicados en la zona de la frontera sur de México y que su presencia fue menor en los albergues establecidos en el resto del país.

Explica que, aunque cada vez más albergues cuentan con condiciones especiales para recibir mujeres, ellas prefieren hospedarse en pequeños hoteles y casas de huéspedes porque se sienten más seguras y resaltan las solidaridades femeninas ya que se ha logrado documentar que mujeres mexicanas han recibido y alojado en sus casas a mujeres migrantes.

Política migratoria

Luego de la reforma constitucional de 2011, se establece que todas las personas en territorio nacional deben gozar de los derechos humanos reconocidos por la Constitución y los tratados internacionales de los que México forma parte.

El gobierno federal ha implementado el Programa Especial de Migración 2014-2018 (PEM). Al respecto el INMUNI señala que se trata de una política migratoria que constituye un avance en la respuesta institucional que el Estado pueda dar a la violencia en contra de las mujeres migrantes en tránsito por México porque transversaliza la perspectiva de género y plantea acciones afirmativas para las mujeres.

Sin embargo, señala que el desafío que enfrenta el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto para hacer frente a la crisis humanitaria que viven las personas migrantes en México se requiere de políticas públicas para mitigar esta situación.

La titular del INMUMI explica que se busca que la puesta en marcha de la política migratoria no se quede limitada a disuadir el tránsito irregular, a mejorar las condiciones de las estaciones migratorias y a garantizar los derechos de los repatriados durante el proceso de la devolución o deportación, sino que contribuya a erradicar la violencia contra las mujeres migrantes, eliminar las barreras de acceso a sus derechos y garantizar su protección en territorio mexicano.

En este sentido, José Abiel Rosales Silva, encargado de vinculación del programa Mujer Migrante de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, señaló que a través del portal http://www.mujermigrante.mx desde 2008 han brindado ayuda a las mujeres que atraviesan el país.

Explicó que han atendido diversos casos de violencia en contra de las mujeres a través de un chat en línea en el que las mujeres migrantes escriben para solicitar ayuda y asesoría.

“Recibimos entre cuatro y seis casos al día. Algunas preguntan sobre trámites, otras nos preguntan a dónde acudir porque las asaltan, denuncian diversos tipos de violencia y vulneración de derechos por parte de alguna autoridad, por ejemplo que en los retenes de migración no las dejan ir a la baño, que las autoridades les quitan sus papeles. Nosotros las asesoramos y las canalizamos” dice Rosales Silva.

Y agrega: “Queremos que sepan que esta ayuda en línea existe y que es gratuita y totalmente confidencial”.

En busca de la integración

El pasado 15 de julio en la Secretaría de Relaciones Exteriores tuvo lugar un seminario regional sobre estrategias para favorecer la integración y reinserción de las personas migrantes.

Al respecto, Karen Valladares, directora nacional del Foro Nacional para las Migraciones en Honduras señaló que es de vital importancia analizar el contexto de violencia en la región como la presencia de pandillas, de maras y grupos relacionados con el narcotráfico que obstaculizan los procesos migratorios.

Valladares dijo también que es necesario hacer visibles a las y los migrantes y garantizar que tengan acceso a servicios básicos y eliminar la estigmatización, dijo sobre todo de quienes han sido deportados.

Por su parte, Juan José Rodríguez Alvarado, director del Instituto Tamaulipeco para los Migrantes dijo que es indispensable garantizar los derechos humanos de las y los migrantes en tránsito y reconocerlos como agentes de desarrollo.

Señaló que las mujeres migrantes siguen representando un reto para las autoridades sobre todo en lo que se refiere al acceso a la justicia. “En Tamaulipas, se han realizado esfuerzos, hay ministerios públicos especializados, albergues y operativos sobre todo para liberarlas de las bandas criminales, pero hay mucho por hacer porque no denuncian, porque tienen miedo, sin embargo, hemos buscando la vinculación con iglesias, casas de migrantes y a través de ellos es posible facilitarles el acceso a la justica para perseguir a quien abuse de ellas”.

fuente: http://site.adital.com.br/site/noticia.php?lang=ES&cod=85902

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